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¿Que es el Budismo de Nichiren Shoshu?

Nichiren Daishonin nació 16 de febrero de 1222 en Japón; cuando; Nichiren Daishonin entonó 28 de Abril 1253: Nam-Myoho-Renge-Kyo, por primera vez.
Nichiren Daishonin,es el Buda Verdadero que reveló que todos los seres humanos tienen el potencial de obtener el estado iluminado de Budeidad en su existencia actual.
Nichiren Daishonin,declaró y estableció la práctica para toda la humanidad. El propósito fundamental del Budismo Verdadero de Nichiren Daishonin, es aliviar el sufrimiento humano a través de la invocación de Nam-Myoho-Renge-Kyo.
Él, además, estableció un Objeto de Veneración específico, el Dai-Gohonzon, mediante el cual todas las personas pueden hacer emerger el estado de Budeidad que existe en lo más profundo de sus vidas.

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Las enseñanzas de Nichiren Daishonin,proporcionan la base filosófica de la fè,y la práctica religiosa de los miembros de la Soka Gakka Internacional-SGI.

Jóvenes bailando; Tamaño real= 180 píxels de ancho

Un árbol de más de 1,000 años en Seicho-ji, donde Nichiren Daishonin,estudio el Budismo,e invocó por primera vez:"Nam myoho renge kyo".

El Sutra de Loto

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El Sutra del Loto es la única enseñanza de Sakyamuni que afirma que el poder manifestar esa verdad universal inherente a la vida, es decir manifestar la condición de Buda, (condición de vida caracterizada por una total libertad interior, sabiduría ilimitada y compasión o misericordia infinita) es una posibilidad real para todas las personas sin diferencias de etnia, clase social, económica o educación. Esto lo convierte en una enseñanza humanista y verdaderamente democrática.

Con el paso de los años estas enseñanzas se propagaron por la India y el resto del continente asiático, hasta que finalmente el budismo llegó al Japón en el siglo VI. Durante mucho tiempo las escuelas budistas estuvieron patrocinadas por el Estado y fueron desarrollando complejas prácticas que se hicieron inaccesibles para el hombre común. Con la aparición de una clase guerrera en el siglo XIII y la declinación de la aristocracia, emergieron nuevas formas, más populares, de budismo.

Entre estas nuevas formas de budismo, el de Nichiren (1222-1282) reconoce y enfatiza la supremacía del Sutra del Loto sobre todas las otras enseñanzas budistas. Hijo de un pescador, Nichiren ingresó al sacerdocio y después de un período de intensos estudios llega a la conclusión de que todas las personas pueden manifestar su máximo potencial a través de sus propios esfuerzos. De acuerdo a sus enseñanzas, el funcionamiento de todo el universo está sujeto a un único principio o Ley. Al entender esta Ley el individuo puede descubrir ese potencial oculto dentro de su propia vida y lograr una armonía creativa con el medio ambiente.

Esta filosofía representa el vehículo para la transformación del hombre, no sólo estimula al individuo a manifestar su infinito poder para enfrentar y transformar su cotidianidad, sino que además se convierte en un individuo que influencia de manera positiva su comunidad; asimismo permite desarrollar la sabiduría para entender y realizar acciones con el conocimiento de la profunda conexión entre nuestra felicidad y la felicidad de los demás, con la comprensión de que la mayor de las satisfacciones personales se encuentra en ayudar a otros a ser felices.

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Los capítulos «Hoben» y «Juryo»

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El Sutra del Loto tiene veintiocho capítulos, y, entre e tos, los capítulos segundo -«Hoben»- y decimosexto «Juryo»-, son especialmente importantes. La preeminencia d Sutra del Loto sobre todos los demás sutras yace en su afirmación de que todas las personas pueden convertirse en budas como lo hizo Shakyamuni, y en su filosofía, que brinda la explicación teórica de esta posibilidad.

En el capítulo «Hoben», Shakyamuni comienza a enseña su iluminación a sus discípulos. Revela, por primera vez, q todas las personas tienen igual potencial para lograr la Budeidad En el capítulo «Juryo», declara que él, en verdad, logró Budeidad antes de su existencia de ese momento, en el pasado distante llamado gohyaku-jintengo. Al mostrar su propia iluminación como algo que ha durado tanto tiempo, señala la naturaleza de buda eternamente inherente a todos los seres humanos. Nichiren Daishonin enseñó que Nam-myoho-renge-kyo es la Ley que Shakyamuni reverenció para lograr la Budeidad en el pasado distante. Recitar el capítulo «Juryo» durante el gongyo es alabar el gran poder de Nam-myoho-renge-kyo, la Ley implícita en ese capítulo, mientras que recitar el capítulo «Hoben» es expresar la creencia de que el poder de Nam-myoho-renge-kyo, que es inherente a la propia vida, se manifestará y nos conducirá a la Budeidad. Con esta expectativa en lo profundo de] corazón, uno alaba la Ley suprema, Nam-myoho-renge-kyo.

Alabar esta ley es, al mismo tiempo, expresar gratitud a la Persona, Nichiren Daishonin. Recitar el capítulo «Juryo» es una expresión de gratitud a Nichiren Daishonin, quien reveló por primera vez la Ley de Nam-myoho-renge-kyo, inmersa en las profundidades de este capítulo, y que es el maestro de todos los budas del pasado, el presente y el futuro. Por otra parte, al recitar el capítulo «Hoben», expresamos nuestra admiración y respeto por el Daishonin como el Buda que hizo posible que las personas del último Día de la Ley se convirtieran en budas y disfrutaran del mismo estado iluminado que él.

Los capítulos «Hoben» y «Juryo» son, claramente, los más importantes de los veintiocho capítulos del Sutra del Loto, y por eso, en el Gosho, Nichiren Daishonin exhorta a los creyentes a recitarlos y a invocar Nam-myoho-renge-kyo.

La palabra hoben, literalmente, 'medios hábiles', indica aquí las enseñanzas preparatorias que se concibieron para conducir a las personas a la enseñanza verdadera. Se las puede comparar con un colectivo, un auto o un tren que llevan a las personas desde su hogar hasta la escuela o la oficina. SI' su destino es el estudio o el trabajo, hoben es el medio para llegar a esos lugares. Puesto que, tanto el estudio como el trabajo son vitales, si las personas quieren mejorar su vida y llevar una existencia más humana, estos 'medios' son en verdad muy importantes.

Una razón por la cual el capítulo «Hoben» recibe este nombre es que en él, Shakyamuni declara la naturaleza preparatoria de todo lo que enseñó en los cuarenta y dos años anteriores al Sutra del Loto. Todo apuntó, únicamente, a conducir a las personas a este sutra. Este capítulo es, entonces, una declaración de que el Sutra del Loto es la única enseñanza verdadera. Se llama «Hoben», porque revela que las actividades de la vida de los mortales comunes de los nueve estados (desde el de Infierno hasta el de Bodhisattva) son medios para manifestar la Budeidad.

SI, como lo muestra el capítulo «Hoben», la naturaleza de Buda es inherente a la vida, y, por lo tanto, uno es un buda en potencia, manifestar la naturaleza de buda es nuestra meta, y los nueve estados son los medios para lograrla. Por ejemplo, todos tenemos problemas en la vida cotidiana. Pueden ser familiares, laborales o sufrimientos que surgen de fallas en el carácter. Pero cuando esos problemas nos llevan a orar al Gohonzon, se convierten en los medios que conducen a nuestra revolución humana.

El significado de hoben también se aplica a la enseñanza de Shakyamuni en el propio Sutra del Loto. Este Sutra es, básicamente, un medio que conduce a la verdad última: Nam-myoho-renge-kyo de las Tres Grandes Leyes Secretas. Ni siquiera en el Sutra del Loto el buda Shakyamuni enseñó claramente la Ley a la que se había iluminado.

Nichiren Daishonin reveló esta verdad última. Aun así, desde una perspectiva, lo que el Daishonin enseñó es, con todo, un medio él único medio en el último Día para lograr la iluminación. La verdad puede ser experimentada en las profundidades de nuestro ser y formar la base de nuestra vida mediante la fe, la práctica y el estudio basados en el Gohonzon, en el cual el Daishonin corporificó su iluminación. Nichiren Daishonin le escribió a la señora Nichinyo: «Jamás busque este Gohonzon fuera de usted misma. El Gohonzon existe sólo en la carne mortal de nosotros, las personas comunes que abrazamos el Sutra del Loto e invocamos Nam-myoho-renge-kyo'.

Hasta aquí, nos hemos referido a los medios como algo distinto del fin, la verdad o el resultado. Pero existen también instancias en las que el medio no sólo está íntimamente conectado con el fin, sino que se convierte en el propio fin. El propósito de participar en los deportes, por ejemplo, no es sólo ganar una medalla de oro. Un objetivo aún mayor es fortalecer el cuerpo y la mente mediante la práctica seria de dicha actividad. En este caso, el medio y el fin son inseparables.

En el Budismo, la enseñanza preparatoria (medio) que contiene simultáneamente la enseñanza verdadera (fin) se denomina himyo hoben. «Hí» significa 'oculto', o sea, la verdad que subyace en las enseñanzas preparatorias; «myo» significa 'más allá de la concepción' o 'insondable'. En ese sentido, el hoben o 'medio' al que hace referencia el segundo capítulo son las enseñanzas introductorias que conducen a la verdad y, observando más profundamente, las enseñanzas que contienen la verdad.

Puede resultar útil considerar lo que se ha dicho hasta ahora sobre hoben a la luz de himyo hoben. Desde esta perspectiva, es evidente que los sutras enseñados antes que el Sutra del Loto no son meras enseñanzas preparatorias establecidas para conducir a las personas a la enseñanza verdadera, sino que cada uno de ellos contiene parte de la verdad. Pero aun así, la verdad completa está contenida únicamente en el Sutra del Loto. Sólo después de aprehender la verdad en el Sutra del Loto, puede uno volver a las enseñanzas anteriores a éste y discernir los puntos importantes dentro de las verdades parciales que contiene. Una parte de la verdad puede ser una guía confiable, cuando es vista en relación apropiada con el todo.

Existe una relación similar entre la Budeidad y los otros nueve estados. En cierto sentido, los nueve estados no son más que un medio para alcanzar el estado más elevado: la Budeidad. Pero consideremos si la vida del Buda podría existir sin los nueve estados. Incluso imaginar tal posibilidad es perder de vista la perspectiva cabal de la enseñanza del Sutra del Loto. No existe estado de Budeidad sin los otros nueve estados; ellos son componentes necesarios e integrales de la vida. Mientras los seres humanos estén compuestos de carne y sangre, sean o no budas, tendrán los deseos e instintos indispensables para su vida como hombres y mujeres. Ellos poseen intrínsecamente los nueve estados, desde el de Infierno hasta el de Bodhisattva. Los nueve estados son, cada uno, estados distintos, pero también son inseparables y, cuando están basados en la Ley de la vida, Nam-myoho-renge-kyo, todos funcionan para crear valor en relación con las circunstancias externas.

Para ser de utilidad, las partes deben estar relacionadas con el todo. Un brazo no puede funcionar si está separado del cuerpo. Sólo cuando es parte del cuerpo puede cumplir con las funciones específicas de escribir, pintar o sostener cosas. Cuando nuestra existencia está basada en la Ley Mística, la verdad última de la vida, todas nuestras actividades producen valor. Esto se logra realizando el gongyo diariamente. Ello crea un vínculo entre las funciones vitales de los nueve estados y la Ley Mística, y permite activar la energía de la Budeidad.

Como se mencionó más arriba, las enseñanzas de Shakyamuni contenidas en el Sutra del Loto son los «medios», y la «verdad» es Nam-myoho-renge-kyo. Desde ese punto de vista, incluso la práctica que reveló y enseñó Nichiren Daishonin es un medio que conduce al «fin»: el logro de la Budeidad. Sin embargo, desde una perspectiva más profunda, llevar a la práctica este medio contiene, en sí, el fin. Recitar una parte del Sutra del Loto e invocar daimoku es un medio, mientras que manifestar la Budeidad es el fin. Pero uno manifiesta la Budeidad a través del mismísimo acto de recitar el Sutra del Loto y el daimoku; medio y fin son, así, inseparables.

El capítulo «Juryo» revela la insondable profundidad de la iluminación de Shakyamuni y cuánto tiempo permaneció en ese estado. De ahí su título: «¡u» significa el período de vida del Buda, específicamente, el de Shakyamuni, y «ryo», 'escrutar'. 'Escrutar la extensión de la vida del Buda' significa conocer durante cuánto tiempo ha sido un buda. No significa que el capítulo «Juryo» revele la «eternidad de la vida» misma. La creencia en la eternidad de la vida era algo difundido entre virtualmente todos los filósofos de la antigua India, mucho antes de la llegada del Budismo y, por lo tanto, no era algo digno de discutirse en el capítulo «Juryo». El capítulo se centra en la duración de la vida de Shakyamuni como buda, es decir, cuánto tiempo ha transcurrido desde que logró originariamente la Budeidad.

Aquí, Shakyamuni introduce un tiempo inimaginablemente distante llamado gohyaku-jintengo, cuando logró por primera vez la Budeidad, y declara que, desde entonces, ha estado continuamente aquí, en este mundo, exponiendo la Ley para salvar a la humanidad. Sus contemporáneos lo veían como un príncipe que había comenzado con las austeridades religiosas siendo muy joven y que, finalmente, había obtenido la iluminación cerca de la ciudad de Gaya. Nadie consideraba siquiera la posibilidad de que pudiera haber sido un buda desde antes, y cuando logró la Budeidad, pensaron que se debía a que era alguien especial. El capítulo «Juryo» muestra el error de esa idea.

Pero aún así la gente dudaba. Se preguntaba por qué el Buda, habiendo logrado la iluminación tanto tiempo atrás, había nacido como un mortal común que llevaba a cabo prácticas religiosas como otras personas, que todavía estaban buscando el camino. Por qué no había nacido buda. La respuesta a esa pregunta es que, aun cuando uno haya logrado la Budeidad, los otros nueve estados no desaparecen de la vida. Un buda aparece en el mundo como una persona común que posee los nueve estados. Eso corresponde al principio revelado en el capítulo «Hoben», de que los mortales comunes de los nueve estados poseen inherentemente el estado de Buda. La Budeidad no puede existir separada de los nueve estados, ni viceversa, porque ambos son eternamente inherentes a la vida. Esta relación se describe como himyo hoben. Aunque ambos enseñan la inseparabilidad de la Budeidad y de los nueve estados, los capítulos «Hoben» y «Juryo» están escritos desde puntos de vista diferentes. El capítulo «Hoben» revela que los nueve estados poseen inherentemente la Budeidad, mientras que el capítulo «Juryo» muestra que la Budeidad retiene los nueve estados. Además, el capítulo «Hoben» exhibe la Budeidad sólo como un potencial que existe en la vida de las personas, mientras que el capítulo «Juryo» la describe como una realidad manifiesta en la persona de Shakyamuni.

En busca de las causas del sufrimiento Humano.

Nichiren Daishonin,nació en Japón en 1222, en una época en la que abundaban los conflictos sociales y las calamidades naturales, una carga particularmente pesada para la gente del pueblo más desprotegida. Siendo un joven sacerdote, Nichiren Daishonin,comenzó un intenso estudio de las enseñanzas budistas, o sutras, en busca de una respuesta para el sufrimiento y el caos que le rodeaba. Sus estudios le convencieron de que el Sutra del Loto tenía la clave para transformar el sufrimiento del pueblo y hacer posible que la sociedad prosperara. Nichiren Daishonin, vio esto como un vehículo para fortalecer a las personas enfocándose en una transformación interior basada en la igualdad de todas las personas y enfatizando el hecho de que todos podían lograr la iluminación y gozar de felicidad en este mundo, en la vida presente.

Él estableció la invocación del título del sutra:"Nam myoho renge kyo",como la práctica para capacitar al ser humano a manifestar su budeidad inherente y obtener la fortaleza y la sabiduría que le haría posible desafiar y superar cualquier circunstancia adversa.
Nichiren Daishonin,fue un crítico de las escuelas de budismo establecidas, las que se apoyaban en el patrocinio del Estado y servían simplemente a los intereses de los poderosos, mientras que alentaban la pasividad entre las masas que sufrían. En 1260, Nichiren Daishonin,hizo una interpelación titulada: "Tesis sobre la pacificación de la tierra mediante la propagación del budismo verdadero" dirigida a la más poderosa figura del gobierno. En ella hacía un llamado al gobierno, insistiendo en que los líderes tienen la responsabilidad del sufrimiento de la población y les conminó a emprender una tarea para remediarlo. La postura de Nichiren Daishonin, relativa a que el Estado existe para el bien de la gente, fue revolucionaria para su tiempo.





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¿Qué es el Budismo?

Budismo es el nombre que reciben las enseñanzas del Buda. Es decir, el Budismo se refiere a todos los sutras que expuso el buda Shakyamuni. A diferencia de otras filosofías o sistemas de pensamiento religioso, el Budismo no establece una distinción clara entre la divinidad y la condición humana. Sus enseñanzas permiten que las personas logren la iluminación, se conviertan en budas. Pero, concretamente, sólo el Sutra del Loto pone la Budeidad al alcance de toda la gente. Esta afirmación se aclarará más adelante, en este mismo volumen. El Buda no puede ser definido, en absoluto, como un ser trascendental o supremo. «Buda» significa el Iluminado; un buda es alguien que percibe la esencia o realidad de la vida en su interior. Esa realidad esencial sustenta y nutre a la humanidad, y a todos los demás seres vivientes. Quienes han aprehendido tal realidad última, inherente a sus propias vidas, verdaderamente se conocen a sí mismos: son budas.

La máxima de Sócrates «conócete a ti mismo» ha planteado un problema que la filosofía, a lo largo de la Historia, ha intentado resolver. El Budismo, expuesto unos cien años antes de la época de Sócrates, brindó una respuesta concreta que, sin embargo, se vio oscurecida por las tendencias esotéricas que imperaron entre sus eruditos más tempranos. La filosofía budista es, en realidad, la revelación de un medio absolutamente práctico para hacer surgir, en el trayecto hacia la perfección, la entidad verdadera, que se opone a la entidad fenoménica. No se trata de mera especulación metafísica. El Budismo es, fundamentalmente, un sistema práctico de enseñanzas que proveen un medio para concretar el estado ideal de la Budeidad, es decir, la propia perfección.

Los budistas perciben la realidad esencial de la vida en todos los seres humanos por igual y, en consecuencia, respetan la dignidad de todas las personas. No bien uno comienza a reconocer este punto, comprende que debe despertar a los demás respecto de la dignidad de sus propias vidas. La propia fe impulsa a enseñar y ayudar a otros a percibir la realidad última que existe en el interior de cada uno, para que todos puedan desarrollar una existencia verdaderamente feliz. De ese modo, uno ayuda a las personas a lograr la iluminación. Quienes luchan sinceramente por el bien de los demás reciben el nombre de bodhisattvas. El poder que los anima con el deseo de ayudar a otros es la imparcial e infinita misericordia de Buda, denominada jihi.

Los dos propósitos del Budismo son, pues, la manifestación de la Budeidad y el desarrollo de la condición de bodhisattva. Curiosamente, ambos objetivos fueron reformulados, sin saberlo, por Emmanuel Kant, quien, haciéndose eco de principios expuestos al menos dos mil trescientos años antes que su época, postuló que la propia perfección y la felicidad de los demás eran, a la vez, el designio y la obligación de los seres humanos. Esa es una prueba de que una enseñanza universal puede reaparecer, y lo hará, en el ámbito de culturas completamente diferentes.

Una filosofía para experimentar

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El Budismo es una filosofía que explica el funcionamiento de la vida, que enseña a ser felices expresando al máximo nuestra propia creatividad. Pero ya que la vida no es nada simple, las enseñanzas budistas, que han evolucionado por más de dos mil años, reflejan de alguna forma esta complejidad. Por esta razón, en los diferentes y numerosos textos de las traducciones budistas aparecen algunas contradicciones. De allí la confusión que a menudo acompaña, en Occidente, la interpretación de sus doctrinas. Sin embargo el texto esencial, el más emocionante, el Sutra del Loto, quedó íntegro. En este sutra Shakyamuni describe el significado de la Iluminación. Al comienzo de su discurso, él advierte que lo que está por decir es de extrema dificultad: <<Entre todos los sutras que he expuesto y predicado, que me dispongo a predicar y que expondré en el futuro, este Sutra del Loto es el más arduo de creer y comprender>>.

Debemos reconocer que las dificultades puestas por muchas enseñanzas budistas, y entre éstas, en particular por el Sutra del Loto, han hecho que ellas mismas no sean entendidas, o que sean entendidas de manera distorsionada o parcial, exclusivamente desde el punto de vista racional-intelectual o teórico-doctrinal.

A este propósito, una anécdota sobre Shakyamuni pone en evidencia el peligro de una comprensión exclusivamente intelectual del Budismo. Un día Shakyamuni , paseando en el Parque de los Ciervos cerca de Benares, vio un ciervo herido tendido en la grama, con una flecha clavada en un costado. Estaban presentes también dos brahmanes que, viendo el ciervo moribundo, discutían sobre cual fuese el preciso instante en el cual la vida abandona un cuerpo viviente, y especulaban sobre la naturaleza de la existencia después de la muerte. Viendo a Shakyamuni, y conociendo su reputación de hombre de pensamiento, se apresuraron a preguntarle su opinión. Shakyamuni se arrodillo rápidamente sobre el ciervo y le extrajo la flecha del costado.

El verdadero espíritu del Budismo al cual se hace referencia en este cuento es aquel de suministrar soluciones fundamentales, practicas e inmediatas al problema del sufrimiento y no discusiones filosóficas. En este sentido, la entera estructura teórica de la doctrina budista puede ser entendida esencialmente como un producto del deseo fundamental de liberar a los seres humanos de la miseria, la desesperación y la confusión.

Con eso no se pretende afirmar de que el contacto filosófico sea inútil o superfluo. Todo lo contrario. Se quiere sin embargo poner énfasis en el hecho de que la compasión es la cosa que más cuenta en el planteamiento global de las enseñanzas budistas. Acercándonos a esta disciplina es entonces de extrema importancia comprender que la teoría tiene un significado, solo si es usada como punto de partida para la acción: actuar para sí y para los demás.

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Todo depende de mi

Según el Budismo cada persona tiene el poder intrínseco necesario para lograr la condición de vida suprema, es decir, la Budeidad, durante su propia existencia. Y sobre todo, la principal meta de un Buda es la de despertar a los demás seres humanos e enseñarles cómo hacer para que puedan desarrollar su propia naturaleza de Buda.

Tomamos, por ejemplo, lo que afirma Shakyamuni en el Sutra del loto: <<He manifestado siempre mi intención de hacer de los seres humanos individuos perfectamente iguales a mi, sin distinción alguna>>. Y en todas sus escrituras Nichiren Daishonin se esmera en hacer entender a sus contemporáneos de que la Budeidad no es una prerrogativa exclusiva de Shakyamuni, que vivió dos mil años antes que ellos, si no más bien que ellos también la poseen. El declaraba: <<Nosotros, comunes mortales no podemos ver nuestras cejas que están cerca ni el cielo que está lejos. Igualmente no sabemos que el Buda existe en nuestro corazón>>. (Las escrituras de Nichiren Daishonin, vol. IV, p.271).

Entonces el Budismo niega explícitamente de que exista una fuerza externa a la vida humana. En El logro de la Budeidad en esta existencia (las escritura de Nichiren Daishonin, vol IV, p.4) Nichiren Daishonin escribe: <<Jamás busque fuera de usted mismo ninguna de las ochenta mil enseñanzas de Shakyamuni o de los Budas y Bodhisattvas del universo. Aunque aprenda las enseñanzas budistas, ello no le evitará en absoluto sufrir como cualquier mortal común, si no percibes la naturaleza de su propia vida. Si busca la iluminación fuera de usted mismo, toda buena acción o disciplina perderá significado. Por ejemplo, el pobre es incapaz de juntar un solo centavo si se limita a contar la fortuna de su vecino, aunque lo haga noche y día>>. Por consecuencia, los seres humanos son totalmente responsables de su destino.

Como ya se dijo al comienzo del artículo, en el Budismo de Nichiren Daishonin la oración consiste en entonar Nam-myoho-renge-kyo, esta es la acción que hace brotar la Budeidad en nosotros, la más alta condición de vida. Entonces, mas que pedir auxilio a lo externo , apoyémonos en el coraje y en la sabiduría que ya existen en nosotros, de manera tal que podamos enfrentar y superar los problemas que se nos presentan. Además, entonando Nam-myoho-renge-kyo, la existencia de la Ley se manifiesta gradualmente en nuestra vida, y por eso logramos crear armonía con el ritmo del universo. El Budismo explica de hecho que todo, en el cosmos, es manifestación de esta Ley y a esa se ajusta.

El termino Ley aquí es empleado en su aplicación científica mas que jurídica, en el sentido que podemos utilizar la Ley de Nam-myoho-renge-kyo tal como utilizamos la ley de gravedad. Si ignoramos esta última y, por ejemplo, nos lanzamos del techo de un edificio, sufriremos graves consecuencias. Análogamente, si vamos en contra de la ley de la vida, por ejemplo negando el principio de causa y efecto que constituye un aspecto central de esta última, tarde o temprano se manifestarán los resultados, bajo el aspecto de sufrimientos.

La similitud con la Ley de gravedad es evidente, sin embargo quisiera utilizarla una vez más para un ejemplo. Los niños, que no están concientes de esta ley de la naturaleza, descuidadamente pueden exponerse a graves riesgos cerca de un barranco, mientras que los padres que se dan cuenta del peligro, se angustian. De la misma manera aquel que no comprende la Ley de Nam-myoho-renge-kyo corre el peligro de acercarse peligrosamente al barranco del sufrimiento y hasta podría precipitarse en el.

Por esta razón es muy importante que todos conozcan la existencia de esta Ley, aunque no se logre comprender la compleja teoría y su funcionamiento, se puede comenzar con armonizarse entonando Nam-myoho-renge-kyo. Haciendo eso, de una manera totalmente espontánea y natural, se comienza a utilizar la Ley universal para crear valor para nosotros mismos y para los demás. Después, poco a poco, se llegara a entenderla.

Daisaku Ikeda escribió: <<Los pájaros vuelan en el cielo sin embargo nunca chocan, así mismo ocurre con los peces en el mar. En la inmensidad del cielo y del mar, pájaros y peces viven y se mueven libremente, porque los guía un instinto que los hace perfectos nadadores y maestros en el arte del vuelo. De la misma manera viviendo en concordancia con la ley del universo, los seres humanos dejaran de luchar los unos en contra de los otros. Conflictos superficiales como aquellos provocados por celos, agresividad y arrogancia, que son causas de falta de fortuna e infelicidad, desaparecerán como nieve al sol. Por eso entonando Nam-myoho-renge-kyo con profunda fe podremos alcanzar una noble condición de vida y lograr respetar a los demás con una amplitud de sentimientos grande como el cielo y el mar>>.

Aunque no sea necesario entender Nam-mojo-rengue-kyo para entonarlo y obtener así resultados, el Budismo no propugna una fe ciega. Para que nuestra practica sea verdaderamente válida es necesario sustentarla con el conocimiento teórico.

Por ejemplo, no es indispensable saber cómo funciona un automóvil para saberlo manejar; sin embargo si sabemos cómo funciona el motor, al momento de una avería podemos resolver más rápidamente y volver a arrancar de prisa. Y si el auto al cual nos estamos refiriendo es nuestra vida, esta analogía se vuelve más clara aún.

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Sobre el logro de la Budeidad

El siguiente material ha sido extraído de Los principales escritos de Nichiren Daishonin, vol. 1, págs. 3 a 7.

Si desea liberarse de los sufrimientos del nacimiento y la muerte que ha venido soportando a lo largo de la eternidad y lograr la iluminación suprema en esta existencia, debe percibir la verdad mística que siempre ha existido dentro de su vida. Esta verdad es Myoho-renge-kyo. Por ende, invocar Myoho-renge-kyo le permitirá captar la verdad mística en su interior.

Myoho-renge-kyo es el rey de los sutras, intachable en sus principios y en sus palabras. Estas últimas constituyen la realidad de la vida, y la realidad de la vida es la Ley Mística (myoho). Se la denomina así, porque explica la relación de inclusión mutua que existe entre la vida y todos los fenómenos. Por tal razón, este sutra es la sabiduría de todos los budas.

La vida, a cada momento, abarca el aspecto material y el espiritual; el sujeto y el ambiente de todos los seres animados, en todos los estados de la vida, así como el de todos los seres inanimados, desde las plantas, el cielo y la tierra, hasta la más diminuta partícula de polvo. La vida, a cada momento, impregna el universo y se revela en todos los fenómenos.

Quien percibe esta verdad dentro de sí corporifica esta relación. Sin embargo, aun cuando usted invoque Myoho-renge-kyo y crea en él, si piensa que la Ley se encuentra fuera de usted mismo, no está abrazando la Ley Mística, sino cualquier otra enseñanza inferior. Enseñanza inferior se refiere a todas las que no son este sutra, que constituyen doctrinas provisionales y transitorias. No hay ninguna enseñanza inferior que conduzca directamente a la iluminación, y, sin camino directo hacia la iluminación, usted no podrá lograr la Budeidad, aunque practique existencia tras existencia, a lo largo de innumerables eones. De tal modo, lograr la Budeidad en esta existencia resulta imposible. Entonces, cuando invoque la Ley Mística y recite el Sutra del Loto, tiene que llegar a sentir la profunda convicción de que Myoho-renge-kyo es su propia vida.

Jamás busque fuera de usted mismo ninguna de las ochenta mil enseñanzas de Shakyamuni o de los budas y bodhisattvas del universo. Aunque aprenda las enseñanzas budistas, ello no le evitará en absoluto sufrir como cualquier mortal común, si no percibe la naturaleza de su propia vida. Si busca la iluminación fuera de usted mismo, toda buena acción o disciplina perderá significado. Por ejemplo, el pobre es incapaz de juntar un solo centavo si se limita a contar la fortuna de su vecino, aunque lo haga noche y día. Por eso, Miao-lo señala: A menos que uno perciba la naturaleza de su vida, no podrá erradicar el karma negativo. Lo que quiere decir es que nuestra práctica se convertirá en una interminable, penosa austeridad, a menos que percibamos la naturaleza de nuestra vida. Por lo tanto, Miao-lo condena a estos estudiosos del Budismo y los llama no budistas. Se refiere al fragmento del Maka shikan que dice: Aunque ellos estudien el Budismo, sus conceptos equivalen a los de personas no budistas.

Ya sea que usted invoque el nombre del Buda, recite el sutra o tan sólo ofrende flores e incienso, todos sus actos virtuosos sembrarán beneficios y buena fortuna en su vida; con esta convicción, ponga en práctica la fe. Por ejemplo, el Sutra Jomyo dice que la iluminación del Buda debe hallarse en la vida humana; con esto, muestra que los mortales comunes podemos lograr la Budeidad y que los sufrimientos del nacimiento y de la muerte pueden transformarse en el nirvana. Además, sostiene que, si el corazón de las personas es impuro, la tierra en que viven también es impura, pero que, si el corazón de las personas es puro, su tierra también lo será. No existen dos tierras que sean pura o impura en sí mismas. La única diferencia yace en el bien o el mal de nuestro corazón.

Lo mismo sucede en el caso de un buda y un hombre común: no se trata de dos entidades separadas. Uno se llama mortal común mientras duda de ello; pero una vez que percibe esta verdad, puede llamarse buda. Hasta un espejo percudido brilla como una gema, si se lo pule y se lo lustra. Una mente nublada por las ilusiones que se originan en la oscuridad fundamental de la vida es como un espejo percudido, pero, cuando se la pule, se vuelve clara y refleja la iluminación de la verdad inmutable. Haga brotar una fe profunda y lustre su espejo día y noche, con ahínco y esmero. ¿Cómo hacerlo? Sólo invocando Nam-myoho-renge-kyo, pues la invocación es, en sí, el acto de pulir.

Entonces, ¿qué significa myo? Es, sencillamente, la naturaleza mística de nuestra vida, a cada momento, que el corazón es incapaz de captar y las palabras no pueden expresar. Cuando usted contempla su ichinen en cualquier instante, no percibe ningún color ni forma que le permitan confirmar que existe. Sin embargo, tampoco puede decir que no existe, pues todo el tiempo siente irrumpir en su mente los pensamientos más diversos. Este ichinen es una realidad insondable, que trasciende las palabras y los conceptos de existencia y de no existencia. No es existencia y tampoco es no existencia, pero exhibe las cualidades de ambas; es la realidad de todas las cosas, la entidad esencial. Myo es el nombre que recibe esta entidad mística de la vida, y ho es el que reciben sus funciones.

Para referirse a lo místico de esta enseñanza, se utiliza un ejemplo concreto, el de la flor de loto, que se denomina renge.

Cuando perciba que su propia vida es la Ley Mística, podrá comprender que ocurre lo mismo con la vida de los demás. Esa comprensión es el kyo o sutra místico. Es el rey de los sutras, el camino directo a la iluminación, pues explica que la entidad de nuestra vida de la cual surgen tanto el bien como el mal es, en realidad, la entidad de la Ley Mística. Si usted tiene profunda fe en esta verdad e invoca Myoho-renge-kyo, sin falta logrará la Budeidad en esta existencia. Por esa razón, el sutra dice: Después de mi muerte, debéis abrazar este sutra. Quienes lo hagan, viajarán por el camino directo hacia la Budeidad. Jamás dude en lo más mínimo; mantenga su fe y logre la iluminación en esta vida. Nam-myoho-renge-kyo, Nam-myoho-renge-kyo.

Respetuosamente,
Nichiren Daishonin.
De mi puño y letra.


Antecedentes


Unos años después de la primera invocación de Nam-myoho-renge-kyo, Nichiren Daishonin vivía en Kamakura. En esa ciudad se encontraba la sede del gobierno (sogunato), y esta carta fue dirigida a un oficial que servía en el tribunal militar. Se llamaba Toki Jonin y fue un firme seguidor del Daishonin durante toda su vida. Tanto él como su esposa recibieron otras treinta cartas; entre ellas, Carta desde Sado y El verdadero objeto de veneración.

Sobre el logro de la Budeidad fue escrita en 1255. En ella, el Daishonin comienza equiparando Myoho-renge-kyo o Nam-myoho-renge-kyo con la verdad de la vida. A lo largo de la historia, la mayoría de las religiones han teorizado acerca de una ley o un ser supremos que trascienden el mundo físico. El Budismo enseña que la Ley y los fenómenos que observamos a nuestro alrededor son inseparables. Nam-myoho-renge-kyo, la Ley de la vida, da origen a todos los fenómenos, y todos los fenómenos son manifestaciones de Nam-myoho-renge-kyo. A eso se refiere esta carta cuando dice la relación de inclusión mutua que existe en la vida y todos los fenómenos. De acuerdo con la doctrina Jodo, este mundo es impuro; pero, más allá del horizonte occidental, yace una tierra pura y magnífica. Es el único paraíso al que los seres humanos pueden aspirar, y eso, sólo después de la muerte. Por lo tanto, el título de este gosho, que implica la iluminación en esta existencia, adquiere un cariz totalmente nuevo.

El Daishonin rechaza abiertamente la distinción entre el Buda y los seres humanos, al decir que no existen diferencias fundamentales entre un buda y un mortal común. Sin embargo, a una persona que sufre a raíz de su ilusión engañosa se la llama mortal común; pero, una vez iluminada, recibe el nombre de Buda. Una mayor explicación al respecto aparece en La verdadera entidad de la vida. Todas las personas tienen en su interior el potencial de la Budeidad; por eso, en Sobre el logro de la Budeidad dice: Jamás busque fuera de usted mismo ninguna de las ochenta mil enseñanzas de Shakyamuni o de los budas y bodhisattvas del universo. Rechaza el concepto de una tierra pura distante y la condena en este mundo que ello implica. Una tierra es pura o impura sólo en la medida en que son puros los hombres que la habitan. Tanto la pureza como la impureza existen en esta tierra y varían de acuerdo con la condición de vida de su población; de allí surge el principio budista de unidad entre la vida y su entorno (esho funi).

Luego, Nichiren Daishonin afirma que el único medio para liberarnos de la ilusión y despertar en nosotros la verdad inmutable de la vida es invocar Nam-myoho-renge-kyo. Al hacerlo, creamos un lazo indisoluble con la vida del Buda original, y, a través de él, puede fluir la preciosa herencia de la iluminación.

Más adelante, define el significado literal de myoho o la Ley Mística que es "Nam-myoho-renge-kyo". La vida es eterna y repite, continuamente, las dos fases de vida y muerte. En el estado manifiesto (vida) exhibe la cualidad de existencia, y en el estado latente (muerte), la cualidad de no existencia. Pero la verdadera naturaleza de la vida es mucho más profunda que cualquier conclusión a la que lleve alguno de estos dos conceptos. Myo, que significa místico, indica la esencia de la vida que no puede aprehenderse con la lógica ni percibirse a través de los sentidos. Ho, o Ley, indica las manifestaciones de la vida que funcionan de acuerdo con diversos principios naturales. El Daishonin explica que la vida misma es la entidad del Camino Medio, la realidad de todas las cosas; en otras palabras, Nam-myoho-renge-kyo.

Estos conceptos, que constituyen el núcleo fundamental de su filosofía, deben ser estudiados a fondo y utilizados en la práctica, si se desea iluminar la oscuridad innata del ser y convertirla en iluminación, en esta existencia.







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Buda verdadero y Buda provisional

La verdadera identidad de un buda y los aspectos temporarios que asume pueden compararse, respectivamente, con la luna que brilla en el cielo y su reflejo en la superficie de un estanque. En el primer caso, se habla de un buda verdadero y en el último, de un buda provisional. A las enseñanzas expuestas por el buda verdadero se las conoce como enseñanza esencial, y a las transmitidas por un buda provisional, como enseñanza teórica. Fue el gran maestro T'ien-t'ai de la China quien estableció las dos ideas de «verdadero» y «provisional» y la comparación con la luna y su reflejo en el agua.

En la enseñanza teórica (primera mitad) del Sutra del Loto, como también en los sutras enseñados antes que éste, Shakyamuni manifestó que había logrado la iluminación en la India, por primera vez, a los 30 años, Sin embargo, en la enseñanza esencial (última mitad) del Sutra del Loto, negó la anterior declaración y reveló que había alcanzado la iluminación por primera vez en el pasado distante de gohyaku-jintengo. Cuando Shakyamuni decía que había logrado la Budeidad en la India, era un buda provisional; pero cuando reveló su iluminación original en gohyaku-jintengo, actuó como un buda verdadero que manifestaba su verdadera identidad. Los bodhisattvas como Monju y Miroku son los discípulos del Buda provisional, y los bodhisattvas de la Tierra son los discípulos del Buda verdadero.

En los sutras expuestos antes que el Sutra del Loto, Shakyamuni dijo que en existencias pasadas había practicado austeridades budistas, en la forma de muchas personas diferentes, como Sessen Doji y el rey Shibi. Todos esos personajes son, por así decirlo, aspectos provisionales de la verdadera identidad de Shakyamuni.

Nichiren Daishonin se identificó a sí mismo como el Buda original que había estado iluminado a la verdad última desde el pasado infinito, mucho más remoto, incluso, que el pasado inconcebiblemente distante de gohyaku-jintengo. Además, clarificó la causa original de la iluminación de Shakyamuni como la Ley última de Nam-myoho-renge-kyo. Por lo tanto, la teoría de la iluminación de Shakyamuni en gohyaku-jintengo no explica todavía la verdadera entidad de] Buda en su totalidad, por lo que, desde el punto de vista del Budismo del Daishonin, incluso Shakyamuni es un buda provisional. En cambio, a Nichiren Daishonin, la manifestación del Buda original desde el tiempo sin comienzo, se lo considera el Buda verdadero que apareció como Buda del último Día de la Ley.

Así como la luna de refleja en la superficie del estanque, una imagen se proyecta sobre una pantalla. Nichiren Daishonin es también la nueva manifestación del bodhisattva Jogyo, quien puede ser concebido como la imagen proyectada por el Buda original en la pantalla del Sutra del Loto. Incluso Shakyamuni, cuando expuso la enseñanza esencial, no fue sino la imagen del Buda original, por cuanto sólo pudo revelar una parte de su verdadera entidad eterna. Los seres humanos son, en lo más recóndito de su vida, las entidades originales de la Ley Mística. Nacidos como tales en este planeta, y en su papel de Bodhisattvas de la Tierra, se dedican a propagar la Ley Mística por todo el mundo. Proyectan diversas imágenes en la «pantalla» de la sociedad: como marido y mujer en el hogar; empleado, secretario o erudito en el trabajo; maestro o estudiante en la escuela, etcétera. Las funciones que llevan a cabo cambian continuamente; sin embargo, la verdadera entidad de la vida, o la naturaleza de Buda inherente a cada individuo, es eterna e inmutable.

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Jóvenes bailando; Tamaño real= 180 píxels de ancho

La ley causal de la vida

Gosho Zenshu, pág. 1114.
The Major Writings of Nichiren Daishonin, vol. 2, pág. 194

Espero que lea esta carta una y otra vez, junto a la esposa de Toshiro. El Sol despeja la oscuridad, por profunda que ésta sea. El corazón de una mujer podría compararse con la oscuridad, y el Sutra del Loto, con el Sol. Un bebé no siempre reconoce a su madre, pero ella jamás se olvida de su hijo. El buda Shakyamuni podría compararse con una madre, y la mujer, con el hijo. Si dos personas se desean mutuamente, jamás se separarán. Pero aunque alguien ansíe a otra perso-na, si ésta no siente lo mismo, a veces estarán unidos, y a veces, separados. El Buda podría compararse con el que siempre ansía al otro, y la mujer, con el que no siempre siente lo mismo. Pero si ansiamos al buda Shakyamuni de verdad, ¿acaso éste podría dejar de revelársenos?

Uno podrá decir que una roca es una joya, pero no por eso la roca deja de ser lo que es. Uno podrá decir que una joya es una roca, pero igual sigue siendo una joya. En nuestra época, las doctrinas de todas las otras escuelas, como la del Nembutsu, que se basan en enseñanzas provisiona-les del Buda, son como rocas. La gente dirá que el Nembutsu es igual al Sutra del Loto, pero eso no basta para que así sea. Y la gente podrá actuar contra el Sutra del Loto, pero eso no lo afectará más que lo que puede afectarle a una joya que le digan "roca".

Hace mucho tiempo, en la China, hubo un malvado gober-nante de nombre Hui-tsung. Mal influido por los sacerdotes taoístas, destruyó estatuas y sutras del Budismo y obligó a todos los monjes y monjas a regresar a la vida secular, hasta que no quedase uno solo dedicado a la actividad reli-giosa. Entre los sacerdotes, hubo uno Fa-tao, maestro del Tripitaka, que se negó a obedecer la orden imperial. Por su actitud, fue marcado en el rostro y exiliado a la región sita al sur del río Yangtzé. Yo nací en una época en que los gobernantes depositan su fe en la escuela Zen, que es tan errónea como las doctrinas del Taoísmo y, al igual que Fa-tao, tuve que enfrentar graves dificultades.

Ustedes dos, señoras, han nacido como plebeyas y viven en Kamakura [sede del gobierno]; sin embargo, creen en el Sutra del Loto, sin que las preocupe la mirada inquisitiva de los demás ni el peligro que ello pueda representar para su vida. Y esto es algo sencillamente extraordinario. Sólo se me ocurre que su fe es como la gema que, al ser puesta en un estanque fangoso, milagrosamente vuelve cristalinas las aguas. Ustedes son como la persona que, al escuchar algo nuevo en boca de un hombre sabio, cree cada una de sus palabras y logra comprender la verdad. ¿Será así porque el buda Shakyamuni y los bodhisattvas Fugen, Yakuo y Shukuoke habitan en su corazón? A esto se refiere el fragmento del Sutra del Loto cuando dice que, si en la tierra de Jambudvi-pa, uno puede creer en este sutra, eso se debe al poder del bodhisattva Fugen.

La mujer es como la glicina, y el hombre, como el pino. La glicina no puede mantenerse erguida ni un instante si se la separa del pino que la sostiene. Y sin embargo, en esta época turbulenta, cuando ni siquiera tienen sirvientes en quienes confiar, ustedes han enviado a sus esposos hasta aquí [la isla de Sado]. Esto demuestra que su sinceridad es más profunda que la tierra, así que las deidades terrenales sin falta deben de estar conscientes de ello. Su sinceridad es más elevada que el cielo, así que las deidades celestia-les Bonten y Taishaku también ya lo habrán notado. El Buda enseñó que a todas las personas, desde el momento en que nacen, las acompañan dos mensajeros: Dosho ('Mismo Nacimien-to') y Domyo ('Mismo Nombre'). Son enviados desde los cielos para seguirnos como si fueran nuestra propia sombra, y no nos abandonan ni siquiera por un instante. Estos dos emisa-rios se turnan para ascender a los cielos e informar las faltas y las virtudes de cada persona desde la más grande hasta la más pequeña, sin omitir el menor detalle. Por lo tanto, los cielos ya deben de conocer su sinceridad. ¡Qué alentador! ¡Qué tranquilizador!

Nichiren Daishonin
En el cuarto mes.
En respuesta a la esposa de Shijo Kingo.





Antecedentes


Nichiren Daishonin escribió esta carta para la esposa de Shijo Kingo y se la entregó a éste, cuando recibió su visita en la isla de Sado, en el cuarto mes de 1272. Ella había recibido del Daishonin el nombre de Nichigen-nyo y, al igual que su marido, apoyaba con devoción sus enseñanzas. Por otro lado, el Daishonin había impuesto el nombre de Tsukimaro y de Kyo'o a las dos hijas del matrimonio. Al comienzo de la carta, Nichiren Daishonin le pide que comparta su lectura con la esposa de Toshiro. Poco se sabe acerca de éste; se cree que fue uno de los colegas de Kingo dentro del ambiente gubernamental de Kamakura y que su esposa era amiga cercana de Nichigen-nyo. En una sociedad feudal como aquella, la vida se tornaba difícil para las mujeres, pues su condición social era, en general, inferior a la de los hombres. Sin embargo, en un momento en que no tenía a nadie en quien confiar, excepto su marido, Nichigen-nyo envió a éste a Sado, desde Kamakura, en un viaje tan difícil como peligroso. Por dicha razón, el Daishonin alaba su fe. Esta carta, titulada aquí "La ley causal de la vida", es más conocida con el nombre de "Gosho de Dosho y Domyo", en referencia a los dos mensajeros celestiales que, según decía la tradición, permanecían encaramados a los hombros de las personas desde el mismo momento en que éstas nacían, para observar cada una de sus acciones. Simbolizan la ley de causa y efecto que actúa sobre la vida.


Entre lo esencial se encuentran la sabiduría, la tenacidad y estilo propio , así como tambien la fuerza vittal que hace estas cosas posible. El Budismo es una intensa lucha para ganar. Esto es lo que el Nichiren Daishonin,enseña. Por lo tanto,un "Budista", no debe ser derrotado. Espero que ustedes mantengan un espíritu alerta, y victorioso, en sus trabajos y vida diaria, actuando valientemente, mostrando una y otra vez triunfantes pruebas reales.
Daisaku Ikeda

® Carlos & Keilibeth Díaz; Shakubuko 1 de Agosto. Copyright 2001.Panamá ©.